La Cultura de la Empresa Familiar

La existencia de una historia y un patrimonio económico que es común a los miembros de la familia empresaria así como la involucración de ésta en la gestión y el gobierno de la empresa familiar, son dos de sus principales características, que contribuyen al desarrollo de una cultura, unas creencias y valores compartidos por todos los familiares.



En esta cultura vemos la “capacidad distintiva diferencial” y la “escuela” que serán la base para la formulación de la dirección estratégica de la empresa.

La cultura es la forma habitual y tradicional de pensar, de sentir y de reaccionar al enfrentarse con los problemas que se le presentan a un grupo humano.

La cultura de la empresa está estructurada en tres niveles:

Primer nivel: Los artefactos. Son objetos y expresiones propias de la empresa.

Segundo nivel: Los valores. Principios operativos.

Tercer nivel: Las creencias. Son los fundamentos más profundos de la particular manera de actuar de una empresa.

La cultura se forma a través de compartir experiencias y de realizar un aprendizaje en común, por parte, especialmente, de quien lidera la organización y de sus colaboradores más importantes. Estas personas van desarrollando, completando y compartiendo sus valores, pasando de ser una suma de personas a ser un auténtico grupo que tiene sentimientos y valores comunes (primer nivel) y conforme alcanzan mayor experiencia, llegan a definir y establecer creencias validadas para todos los miembros (tercer nivel, y el de mayor profundidad de la cultura).

La cultura permite el fomento de la unidad de una forma armónica y duradera.

Los acontecimientos críticos para la continuidad de la empresa tienen dos tipos de orígenes. El entorno y la propia organización, las circunstancias que pueden poner a prueba la fortaleza de una empresa son:

  • Cambios intensivos en los ciclos de actividad económica.
  • Cambios en el entorno laboral y sindical.
  • Sucesión.
  • Separación y admisión de directivos influyentes.
  • Nuevas situaciones en la estructuración del mercado.

Es muy importante trabajar la transmisión de la cultura de la empresa a las nuevas personas que se incorporan a la empresa, para ello es necesaria una prolongada convivencia entre los antiguos y las nuevas incorporaciones.

Las empresas familiares mantienen diferencias muy relevantes en su cultura y en el proceso de formación de la misma, con respecto a las no familiares:
  • Las empresas familiares tienen más grupos de interés y un mayor número de relaciones entre ellos.
  • Durante la primera generación y, parcialmente, en la segunda, el poder en la empresa familiar se ostenta de forma diferente. Generalmente varía en intensidad y duración.
  • Los ciclos de evolución y desarrollo de la empresa familia tienen conexiones con las cambiantes necesidades de los miembros de la familia que la dirigen y de aquellos que poseen la propiedad.


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